Para no tener que admitir que tiene un problema con la bebida,
Francisco Alegre, de 53 años, lleva años obligando a su perro a
acompañarle cada vez que él consume alcohol, evitando así beber solo.
Esto ha provocado cirrosis y graves dificultades de sociabilidad a
ambos, aunque por ahora sólo peligra la vida del can. “No somos
alcohólicos, sólo bebedores sociales”, insiste Francisco.
“Me gusta pasarlo bien con los amigos y Pipo es mi mejor amigo”,
dice acariciando al perro, que ronca sobre su regazo. “Es el único que
me queda y el único que no dice que soy un borracho por el mero hecho
de que me guste divertirme”. Lo que más aprecia Francisco de su perro
es que siempre está ahí para escucharle y para beberse el whisky que se
le cae sobre la moqueta. “Es pecado desperdiciar un buen whisky”, dice
riendo, “y él lo comprende como nadie”.
“Poco a poco, Francisco fue perdiendo a todos sus amigos”, explica
el propietario del bar Castellos, al que Francisco suele acudir
acompañado de Pipo. “Se cansaron de sus excesos y, además, siempre
suele contar penas y desgracias y todo el mundo se deprimía”. Cuando ya
no le quedaba nadie con quien charlar, empezó a ir solo al bar y a
beber en casa, pero sus remordimientos de conciencia le llevaron a
darle alcohol al perro también. Y empezó a acudir al bar con Pipo.
“Cuando salen de aquí da pena ver su incapacidad, la de ambos, para
mear en las farolas. Y acaban meándose uno encima del otro sin querer y
luego se abrazan y aúllan”, asegura el barman. Muchas mañanas los
vecinos se los encuentran cubiertos de orines y durmiendo en el portal
del bloque de viviendas. De hecho, fueron ellos los que alertaron a las
protectoras de animales de la lamentable situación del perro.
La larga amistad de Francisco y Pipo podría verse truncada ahora
porque Dolores Parmalat, portavoz en España de la protectora de
animales PETA, ha denunciado lo que, según ella, no es una situación
única. “Hay mucho perro borracho y en el caso de Pipo se seguirán los
procedimientos habituales de rehabilitación. El primero consiste en
apartarlo de su entorno social y, como no tiene hijos, esperamos que
todo sea más fácil”.
Fuente: El Mundo Today